¿Qué es el despido procedente y cuándo se aplica?

¿Qué es el despido procedente y cuándo se aplica?

Un despido procedente es una terminación de contrato laboral en la que el empleador finaliza la relación con el trabajador de forma justificada, cumpliendo con las causas establecidas por la ley. Estas causas pueden incluir bajo rendimiento, faltas graves de conducta, incumplimientos reiterados o situaciones económicas que afecten a la empresa, entre otras. En estos casos, el despido es considerado legal y legítimo, y generalmente el trabajador no tiene derecho a indemnización, aunque sí puede recibir la liquidación correspondiente.

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¿Qué es un despido procedente?

El despido procedente se refiere a la finalización unilateral del contrato laboral por parte del empleador, realizada conforme a causas y requisitos legales establecidos. Para que se considere procedente, el despido debe estar fundamentado en razones disciplinarias o motivos objetivos, y cumplir con los criterios exigidos por la normativa laboral vigente. Este tipo de despido está respaldado por el Estatuto de los Trabajadores, pero la calificación de «procedente» solo se otorga mediante declaración judicial, cuando el Juzgado de lo Social verifica que el empleador ha cumplido con las especificaciones legales.

La empresa puede aplicar un despido disciplinario o un despido objetivo, según las circunstancias. Si el trabajador decide impugnar el despido, deberá presentar una demanda laboral ante el Juzgado de lo Social dentro de un plazo de 20 días hábiles. En este proceso, el juez evaluará y determinará si el despido fue procedente o improcedente. En caso de ser procedente, el trabajador no tendrá derecho a indemnización. Sin embargo, si el despido se declara improcedente, el trabajador podría recibir una indemnización que dependerá de su antigüedad y otros factores.

Causas del despido procedente

Las causas que pueden justificar un despido procedente están reguladas en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores. A continuación, se detallan los motivos reconocidos por la ley:

  1. Razones técnicas, económicas, organizativas o productivas
    Estas causas pueden originarse cuando la empresa atraviesa dificultades financieras, reorganizaciones estructurales, necesidades de optimización de procesos, o ajustes para mejorar la productividad. En estos casos, el despido puede justificarse en base a la necesidad de adaptar la empresa a estas circunstancias.
  2. Ineptitud del trabajador para el puesto
    Si el trabajador muestra ineptitud o incapacidad para desempeñar las funciones propias de su puesto, el empleador puede considerarlo motivo de despido. Esta ineptitud debe ser conocida por el empresario después de que el trabajador haya comenzado a desempeñar su trabajo.
  3. Incapacidad de adaptación a cambios técnicos
    En casos en los que se implementan cambios técnicos en el puesto de trabajo, si el trabajador no logra adaptarse a dichos cambios tras un periodo de formación adecuado, esto puede justificar el despido procedente.
  4. Comportamiento inadecuado o faltas disciplinarias
    El despido también puede ser procedente por motivos disciplinarios que incluyen:
    • Ofensas verbales o físicas hacia compañeros, superiores o personas relacionadas con el trabajo.
    • Acoso laboral, tanto hacia compañeros como superiores.
    • Disminución significativa y continua en el rendimiento laboral.
    • Reiterada indisciplina o desobediencia en el trabajo.
    • Consumo de drogas o alcohol que afecte negativamente al rendimiento o desempeño en el trabajo.

Requisitos para considerar un despido como procedente

Para que un despido sea considerado procedente de acuerdo con la legislación laboral, deben cumplirse ciertos requisitos específicos. A continuación, detallamos los elementos esenciales que debe cumplir el empleador:

  1. Comunicación escrita al trabajador
    La empresa está obligada a comunicar el despido al trabajador mediante una carta formal con un preaviso de al menos quince días. En esta carta deben detallarse claramente los motivos de la decisión y la fecha de efectividad del despido. Este documento es fundamental si el trabajador decide impugnar el despido, ya que el empleador deberá demostrar la veracidad de los motivos expuestos para que el despido sea declarado procedente.
  2. Entrega de finiquito e indemnización (cuando corresponde)
    El empleador debe proporcionar al trabajador el finiquito correspondiente. Sin embargo, la indemnización del despido solo es exigible si el despido se considera objetivo o colectivo y el trabajador demuestra en un juicio laboral la improcedencia del despido. En un despido disciplinario, en cambio, no corresponde indemnización si el despido es declarado procedente.
  3. Derecho del trabajador a impugnar el despido
    El trabajador tiene derecho a recurrir a la jurisdicción social para verificar que se hayan cumplido todos los requisitos legales. De esta manera, puede asegurarse de que el despido cumpla con la normativa y, en caso contrario, impugnarlo para que se determine su improcedencia.
  4. Justificación en caso de despido disciplinario
    En situaciones de despido disciplinario, el despido debe estar justificado de acuerdo con el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores. Esto implica que la causa disciplinaria debe ser clara y demostrable, con pruebas suficientes que respalden los motivos expuestos en la carta de despido.
  5. Periodo de Consultas en Despidos Colectivos
    En casos de despido colectivo, es obligatorio llevar a cabo un periodo de consultas con los representantes de los trabajadores. Este proceso de diálogo es esencial para que el despido sea considerado procedente y para garantizar que se cumpla con la normativa aplicable en despidos colectivos.

Procedimiento para declarar procedente un despido

Para que un despido sea declarado procedente, el trabajador debe impugnarlo ante los Juzgados de lo Social, dado que la empresa no puede establecer unilateralmente la procedencia en la carta de despido.

La declaración de procedencia solo puede ser realizada por un Juez de lo Social tras la impugnación del despido por parte del trabajador. Durante este proceso, el empleador debe demostrar que ha cumplido con el procedimiento y las causas establecidas por la ley para justificar el despido. El juez evaluará si se han seguido las normativas y si la decisión de la empresa está debidamente fundamentada.

Este procedimiento está regulado por la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, y el trabajador tiene un plazo de 20 días hábiles desde la recepción de la carta de despido para iniciar la impugnación.

Aunque no es obligatoria la presencia de un abogado especializado en derecho laboral, contar con el asesoramiento de Ródenas Abogados es altamente recomendable, dado que el proceso de declaración de procedencia implica una serie de complejidades legales que requieren experiencia y conocimiento especializado para asegurar una adecuada defensa.

¿Cuál es la indemnización por despido procedente?

La indemnización por despido procedente varía en función del tipo de despido y sus causas. A continuación, se detallan los diferentes tipos de despido procedente y las indemnizaciones correspondientes:

  1. Despido Objetivo
    Este tipo de despido se basa en razones técnicas, de producción, económicas u organizativas, o en la ineptitud del trabajador. En caso de despido objetivo, el trabajador tiene derecho a una indemnización de:
    • 20 días de salario por cada año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.
    Además, el empleador debe otorgar un preaviso de 15 días al trabajador y pagar el finiquito correspondiente. El trabajador también tiene derecho a la prestación por desempleo.
  2. Despido Disciplinario
    Este despido se aplica cuando el trabajador ha incurrido en un comportamiento grave y culpable, como faltas de respeto, acoso, o bajo rendimiento reiterado. En el caso del despido disciplinario:
    • La empresa no está obligada a pagar indemnización.
    No obstante, el empleador debe entregar el finiquito, y el trabajador tiene derecho a la prestación por desempleo, aunque no se exige el preaviso.
  3. Despido Colectivo
    Los despidos colectivos afectan a un grupo significativo de empleados y se llevan a cabo mediante un Expediente de Regulación de Empleo de Extinción (ERE). Este proceso implica:
    • Negociaciones y procedimientos legales específicos.
    En estos casos, los trabajadores tienen derecho a una indemnización conforme a la ley y, en algunos casos, el despido colectivo puede ser impugnado y declarado improcedente por un juez, lo cual podría modificar la indemnización.

Preguntas frecuentes sobre el despido procedente

1. ¿Tengo derecho a paro si me despiden con un despido procedente?

Sí, siempre que hayas cotizado el mínimo legal, tienes derecho a recibir prestaciones por desempleo en caso de despido procedente. Este derecho aplica porque el trabajador queda legalmente desempleado tras el despido.

2. ¿Cuál es el período mínimo de cotización para recibir el paro tras un despido procedente?

Para acceder a las prestaciones por desempleo, debes haber cotizado al menos 360 días en los últimos seis años y estar registrado como demandante de empleo.

3. ¿Puedo recibir algún tipo de ayuda si no cumplo con el tiempo mínimo de cotización?

Si no alcanzas el tiempo mínimo de cotización, podrías tener derecho a un subsidio por desempleo acorde a tu situación personal. La cantidad y duración del subsidio dependen de tu salario anterior y del tiempo cotizado.

4. ¿Cuál es la diferencia entre un despido procedente y un despido improcedente?

La diferencia radica en la justificación y el cumplimiento del procedimiento legal. En un despido procedente, el empleador cumple con la normativa y tiene una causa legítima, por lo que el trabajador no recibe indemnización adicional. En un despido improcedente, no se cumplen los requisitos legales o no existen causas justificadas, lo que otorga al trabajador derecho a una compensación económica adicional.

5. ¿Tengo derecho a indemnización en un despido procedente?

En general, el despido procedente no incluye una compensación adicional. Sin embargo, en el caso de despido objetivo, el trabajador recibe una indemnización de 20 días por año trabajado.

6. ¿Qué indemnización corresponde en un despido improcedente?

La indemnización por despido improcedente es de 33 días de salario por año trabajado, con un límite de 24 mensualidades para los despidos ocurridos después del 12 de febrero de 2012. Para los despidos anteriores a esta fecha, corresponde una indemnización de 45 días por año trabajado.

7. ¿Puede la empresa decidir si el despido es improcedente sin intervención judicial?

Sí, la empresa puede asumir que el despido es improcedente y, en consecuencia, ofrecer la indemnización correspondiente sin necesidad de un juicio. Esta opción evita procedimientos legales y acelera la resolución del caso.

8. ¿Qué sucede si impugno el despido procedente y el juez lo declara improcedente?

Si el trabajador impugna el despido procedente y el juez lo declara improcedente, el trabajador tiene derecho a una indemnización mayor.

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